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Tendinopatía rotuliana

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La tendinopatía del tendón rotuliano, también llamada “jumper’s knee” o “rodilla del saltador” es, junto con la lesión del tendón de Aquiles, la que presenta mayor incidencia lesional.

La tendinopatía rotuliana causa dolor en el polo inferior de la rótula y presenta un componente degenerativo. Se considera una lesión por sobreuso o sobrecarga del tendón y se conocen multitud de factores de riesgo que predisponen al sujeto a padecerla.

Tendón Rotuliano

El tendón rotuliano es la continuación del tendón del cuádriceps femoral por debajo de la rótula y se caracteriza porque no se origina en un músculo, sino que tiene dos uniones osteotendinosas su origen es el polo inferior de la rótula y su inserción la tuberosidad tibial anterior.

El tendón rotuliano está formado por fibras superficiales y fibras profundas dependiendo del lugar de la rótula en el que se originen.

Existen autores que sospechan que las fibras profundas del tendón rotuliano son sometidas a una compresión importante sobre el pico rotuliano durante los movimientos de flexión de la rodilla y le dan más importancia a este mecanismo lesional que a la fuerza de tracción cuadricipital.

Durante el movimiento las bolsas serosas protegen al tendón rotuliano de la fricción con las superficies óseas de la rodilla. Existen tres:

– Bursa infrarrotuliana superficial
– Bursa infrarrotuliana profunda
– Grasa de Hoffa: juega un papel importante en la entrada de inervación hacia el tendón y, por tanto, en el origen del dolor en las tendinopatías.

Vascularización y Lesión del Tendón Rotuliano

Actualmente se conoce que la irrigación del tendón proviene de tres zonas:

– La unión miotendinosa (UMT): los vasos sanguíneos del músculo continúan y son el mismo calibre que en el músculo, por eso es una zona raramente afectada por tendinopatías.
– La unión osteotendinosa (UOT)
– Vasos del tejido conectivo circundante: del que procede el principal aporte sanguíneo.

En el cuerpo del tendón el aporte vascular procede del paratendon o de una vaina sinovial sin llegar a penetrar en la estructura tendinosa como tal.

Al ser vasos de menor calibre y al ser una zona peor perfundida, es más vulnerable a la lesión.

¿Tedinitis o Tendinopatía Rotuliana?

Clásicamente se ha llamado “Tendinitis” a este tipo de lesiones considerándolo proceso inflamatorio.

Este modelo tradicional está actualmente en desuso. Con el tiempo, el término “Tendinitis” se extendió a “Tendinitis crónica”.

Más tarde, surgieron nuevas publicaciones que han descrito el proceso patológico del tendón principalmente como degenerativo, debido a la ausencia de células inflamatorias y a la presencia de zonas de degeneración del colágeno, degeneración mixoide e incremento de la sustancia fundamental, asociado a un fallo en el proceso de reparación del tendón, por lo tanto, el término correcto que utilizamos en la actualidad es Tendinopatía o Tendinosis.

Factores de Riesgo en la Tendinopatía Rotuliana

Existen una serie de factores intrínsecos y extrínsecos que pueden contribuir al desarrollo de esta dolencia.

Hay autores que relacionan esta patología con la hipotonía del cuádriceps, condropatías rotulianas o hipermovilidad de rótula. Lo que parece evidente es que existe un claro vínculo entre los desajustes biomecánicos de la rótula y las tendinopatías rotulianas.

Factores intrínsecos:

Generales

  • Sexo
  • Edad: la incidencia lesional aumenta a mayor edad.
  • Obesidad y composición corporal: a mayor grasa corporal mayor riesgo de padecer tendinopatía rotuliana.
  • Nutrición-hidratación: para la correcta producción de matriz extracelular, de colágeno y un aporte de agua para mantener las propiedades mecánicas viscoelásticas del tejido.
  • Factores genéticos: algunos genes influyen en la síntesis de colágeno.
  • Medicación: el uso continuado de antiinflamatorios no esteroideos o de corticoides degrada el colágeno del tendón.
  • Enfermedades sistémicas: mayor incidencia en enfermedades como la diabetes, artritis y enfermedades del colágeno.

Locales

  • Malalineaciones: pie hiperpronado o hipopronado, genu valgo/varo, anteversión del cuello femoral, etc.
  • Dismetría de miembros inferiores
  • Debilidades musculares
  • Desequilibrios musculares
  • Laxitud articular o cápsulo-ligamentosa
  • Disminución de la flexibilidad muscular

Factores extrínsecos:

  • Métodos de entrenamiento
  • Duración o intensidad excesiva
  • Déficit de adaptación fisiológica
  • Inadaptación a la especificidad del entrenamiento
  • Incrementos súbitos en el programa de entrenamiento
  • Errores en la adaptación individual al entrenamiento
  • Cambios de superficie de entrenamiento/juego
  • Calentamiento insuficiente
  • Entrenamiento general inadecuado
  • Recuperación insuficiente
  • Problemas derivados del material

Cuadro Clínico de la Tendinopatía Rotuliana

Dolor en la cara anterior de la rodilla localizado en el polo inferior de la rótula que condiciona un déficit funcional.

Comienza con un dolor tras esfuerzos intensos. Este suele mejorar con el reposo.

Luego progresa el cuadro y el dolor puede aparecer antes del ejercicio y persistir al acabar la actividad física.

Finalmente, el paciente tiene dolor constante, incluso con las actividades habituales.

Las fases clínicas de la lesión según Blazina (1973) son:

  • Grado/Estadio 1: Dolor solo al acabar la actividad física. Cede con el reposo y no influye en el rendimiento del deportista.
  • Grado/Estadio 2: Dolor en el inicio de la actividad física, pero con el calentamiento desaparece y tampoco afecta significativamente al rendimiento deportivo.
  • Grado 3: Dolor durante y después de la actividad física, provocando incluso que el deportista deje la actividad deportiva.
  • Grado 4: Dolor durante las actividades de la vida diaria. Puede llegar a producirse la ruptura del tendón.

 

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