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TRATAMIENTO CONSERVADOR Y/O PREVENTIVO

Es dolor en la parte frontal y el centro de la rodilla. Puede ser provocado por muchos problemas diferentes, como:

  • Condromalacia rotuliana: el reblandecimiento y descomposición del tejido (cartílago) por debajo de la rótula (patela)
  • Rodilla de atleta: algunas veces llamada tendinitis rotuliana
  • Síndrome de compresión lateral: la rótula se desplaza más hacia la parte externa de la rodilla
  • Tendinitis del cuádriceps: dolor y sensibilidad en el punto en el que el tendón del cuádriceps se fija a la rótula
  • Desplazamiento incorrecto de la rótula: inestabilidad de la rótula de la rodilla

Causas

La rótula (patela) reposa sobre la parte frontal de la articulación de la rodilla. A medida que usted dobla o estira la rodilla, la parte inferior de la rótula se desliza sobre los huesos que constituyen la rodilla.

Los tendones fuertes ayudan a fijar la rótula a los huesos y músculos que rodean la rodilla. Estos tendones se denominan:

  • El tendón rotuliano (donde la rótula se fija a la tibia)
  • El tendón del cuádriceps (donde los músculos del muslo se fijan a la parte superior de la rótula)

El dolor anterior de rodilla comienza cuando la rótula no se desplaza apropiadamente y roza contra la parte inferior del fémur. Esto puede suceder debido a que:

  • La rótula está en una posición anormal (también denominado alineamiento deficiente de la articulación femororrotuliana).
  • Hay rigidez o debilidad de los músculos en la parte del frente y de atrás del muslo.
  • Está realizando demasiada actividad que aplica tensión adicional sobre la rótula (como correr, saltar o girar, practicar esquí y jugar al fútbol soccer).
  • La ranura en el fémur en donde la rótula normalmente descansa es muy muy poco profunda.
  • Tiene pie plano.

El dolor anterior de rodilla es más frecuente en:

  • Personas con sobrepeso
  • Personas que han sufrido una dislocación, una fractura u otra lesión en la rótula
  • Corredores, saltadores, esquiadores, ciclistas y jugadores de fútbol (soccer), que hacen ejercicio con frecuencia
  • Adolescentes y adultos jóvenes sanos, más a menudo en las niñas

Otras posibles causas de dolor anterior de rodilla incluyen:

  • Artritis
  • Pinzamiento del revestimiento interno de la rodilla durante el movimiento (llamado atrapamiento sinovial o síndrome del pliegue sinovial)

Síntomas

El dolor anterior de rodilla es un dolor sordo que casi siempre se siente:

  • Detrás de la rótula
  • Debajo de la rótula
  • A los lados de la rótula

Un síntoma común es una sensación de rechinamiento o rozamiento cuando se flexiona la rodilla (cuando el tobillo se acerca a la parte posterior del muslo).

Los síntomas pueden ser más notorios:

  • Con flexiones de rodilla profundas
  • Al bajar escaleras
  • Al correr cuesta abajo
  • Al pararse después de estar sentado por un rato

Pruebas y exámenes

El proveedor de atención médica llevará a cabo un examen físico. La rodilla puede estar sensible y levemente hinchada. También es posible que la rótula no esté alineada perfectamente con el hueso de la cadera (fémur).

Cuando usted flexiona la rodilla, puede experimentar una sensación de rozamiento debajo de la rótula. Presionar la rótula cuando la rodilla se está estirando puede ser doloroso.

Su proveedor puede pedirle que realice una sola sentadilla con el fin de observar el desequilibrio muscular y la estabilidad de su centro de gravedad.

Las radiografías muy a menudo son normales. Sin embargo, una vista de la rótula con rayos X especiales puede mostrar signos de artritis o inclinación.

En raras ocasiones, se necesitan resonancias magnéticas.

Tratamiento

Mantener en reposo la rodilla por un corto tiempo y tomar fármacos antinflamatorios no esteroides (AINE), como ibuprofeno, naproxeno o ácido acetilsalicílico (aspirin), pueden ayudar a aliviar el dolor.

Otras cosas que puede hacer para aliviar el dolor anterior de rodilla son:

  • Cambiar la forma de hacer ejercicio.
  • Aprender ejercicios tanto para fortalecer como para estirar los cuádriceps y los músculos de la corva.
  • Aprender ejercicios para fortalecer sus músculos centrales.
  • Bajar de peso (si presenta sobrepeso).
  • Usar plantillas especiales y dispositivos de soporte para el calzado (dispositivos ortopédicos) si tiene pie plano.
  • Usar cinta para realinear la rótula.
  • Usar el calzado deportivo adecuado.

En ocasiones poco comunes, es necesaria una cirugía para el dolor detrás de la rótula. Durante la operación:

  • Se puede retirar el cartílago de la rótula que ha sido dañado.
  • Se pueden hacer cambios en los tendones para ayudar a que la rótula se mueva de manera más uniforme.
  • Se puede realinear la rótula para permitir un mejor movimiento articular.

Expectativas (pronóstico)

El dolor anterior de rodilla a menudo mejora con un cambio en la actividad, terapia de ejercicios y el uso de AINE.

Cuándo contactar a un profesional médico

Llame a su proveedor si presenta síntomas del trastorno.

Nombres alternativos

Síndrome femororrotuliano; Condromalacia rotuliana; Rodilla de atleta; Tendinitis rotuliana; Rodilla de saltador

¿Qué es?

La condropatía rotuliana produce dolor en la rodilla y una sensación de moler los huesos en el interior de la misma. Este trastorno también se conoce como condromalacia patelar (por su nombre en inglés) o “rodilla del corredor”.  Es más común en adolescentes y adultos jóvenes, y en atletas que realizan deportes que ejercen un gran estrés en las rodillas.

¿Cuál es la causa?

La condropatía rotuliana resulta de un uso excesivo o de una fuerza anormal sobre la rodilla, probablemente debido a un traumatismo o lesión. Pero también puede ocurrir si a una rótula (hueso anterior de la articulación de la rodilla) desviada.

¿Cuáles son los síntomas?

El síntoma principal es un dolor de rodilla que acrecienta:

  • Después de estar sentado por un rato
  • Al incorporarse de una silla
  • Al subir y bajar escaleras
  • Cuando se arrodilla o se pone de cuclillas

¿Cómo se diagnostica?

El doctor realizará un reconocimiento físico y analizará el historial clínico y los síntomas del paciente.

Opciones de tratamiento

Es importante estabilizar  la rodilla con vendas o abrazaderas y mantenerla en reposo para reducir el dolor. No obstante, pueden requerirse medicamentos sin receta como los antiinflamatorios no esteroides, AINE, para el dolor. También le pueden servir los ejercicios que fortalecen los músculos que rodean la rodilla a fin de brindarle mayor apoyo a la articulación.  La fisioterapia también puede ayudar a disminuir el dolor y mejorar la flexibilidad. Si el problema se debe a una rótula desviada, podría ser necesaria una cirugía.

Cambios de estilo de vida que podrían ayudarle

Nutrición

Consumir una dieta balanceada, según la FDA (Administración de Fármacos y Alimentos) de los Estados Unidos, se basa en alimentos de origen vegetal. Aproximadamente dos tercios de la dieta debe provenir de frutas, verduras y cereales integrales. El resto incluye productos sin o con poca grasa y fuentes de proteína magra.

Los científicos han explorado dietas para la artritis, y aunque no hay una específica, como siempre, una dieta saludable y balanceada es lo mejor. Nunca le irá mal con una dieta rica en frutas y verduras y si toma corticosteroides, es importante que evite el aumento excesivo de peso.

Descanso y actividad física

El descanso es importante cuando las articulaciones duelen, están rígidas o inflamadas. El reposo ayuda a disminuir la fatiga y la inflamación durante un episodio agudo. Su doctor o fisioterapeuta puede enseñarle cuándo y cómo debe descansar como parte de su tratamiento.

Consulte con su doctor antes de iniciar cualquier tipo de ejercicio. Este debe enfatizar movimientos aeróbicos de bajo impacto, fortalecimiento de los músculos y flexibilidad. Debe tomar en cuenta su condición física y capacidades, además del estado de sus articulaciones. Un fisioterapeuta puede ayudarle a diseñar, y mantener, un programa de ejercicio adecuado para usted.

Si cree que puede tener condropatía rotuliana, consulte con un nosotros.

En el síndrome femoropatelar el dolor aparece por un aumento de presión entre la rótula y la tróclea del fémur, generando irritación y desgaste del cartílago articular.

Síntomas

Se manifiesta habitualmente con dolor en la cara anterior de la rodilla. Un dolor que se desencadena al subir y bajar escaleras, al permanecer mucho tiempo en cuclillas o al incorporarse el paciente tras permanecer sentado.
La aparición de dolor está relacionada con frecuencia a las actividades deportivas, a cambios en los hábitos de la vida diaria (subir escaleras o cuestas, etc.) y/o al aumento del peso corporal. Además de estos factores desencadenantes, existen por lo general otros factores que predisponen a sufrir esta afectación y que se detallan a continuación.

  • Rótula alta
  • Torsión tibial externa
  • Subluxación rotuliana
  • Hiperlaxitud
  • Debilidad del vasto interno del cuádriceps
  • Traumatismo en cara anterior de la rodilla
  • Genu valgo
  • Inestabilidad rotuliana

Tratamiento

Lo más frecuente en los pacientes que sufren del síndrome femoropatelar, es que en el momento que acuden a la consulta lleven un tiempo prolongado de dolor. Esto trae como consecuencia la pérdida de masa muscular a nivel del cuádriceps debido a un proceso de inhibición muscular y desuso causado por el dolor. Esta pérdida de masa muscular, a su vez, genera o intensifica el mal funcionamiento de la rótula en su desplazamiento sobre el fémur.

Cuando se inicia el tratamiento, el primer objetivo es el control del dolor. Para ello es recomendable tomar algunas medidas como las que seguidamente se describen.

• Eliminación de las actividades contraindicadas (escaleras, cuestas, deportes).
• Aplicación de hielo (15 minutos cada 3 horas).
• Toma de antiinflamatorios (cada 8 o 12 horas, asociado a un protector gástrico).
• Realización de ejercicios: Isométricos de cuádriceps, estiramientos de isquiotibiales y rotadores externos de la cadera.

En algunos casos, a pesar de una correcta realización de los tratamientos, el dolor persiste. En estos pacientes se recomienda el tratamiento quirúrgico dirigido a corregir los factores nombrados anteriormente.

En Equilae se decide el tratamiento quirúrgico a realizar siguiendo el concepto de la “escuela francesa” que habla de “chirurgie à la carte” o “cirugía a la carta”, ya que pueden ser uno o más de uno los parámetros anatómicos a corregir en una misma cirugía. Es por eso que en un mismo acto quirúrgico pueden combinarse diferentes actuaciones. Citamos algunas de ellas.

  • Liberación del alerón rotuliano lateral
  • Distalización rotuliana (osteotomía de la tuberosidad tibial)
  • Medialización de la tuberosidad tibial
  • Avance del vasto medial oblicuo
  • Prótesis femoropatelar
  • Reconstrucción del ligamento patelofemoral medial
  • Trocleoplastia

La rehabilitación dependerá del tipo de cirugía realizada.

Es un síntoma común en personas de todas las edades. Puede comenzar repentinamente, a menudo después de una lesión o de ejercicio. El dolor de rodilla también puede empezar como una molestia leve y luego empeorar poco a poco.

Causas

El dolor de rodilla puede tener distintas causas. Tener sobrepeso puede ponerlo en mayor riesgo de problemas de rodilla. El uso excesivo de la rodilla puede desatar problemas en ella que provocan dolor. Si usted tiene antecedentes de artritis, eso también podría provocarle dolor en la rodilla.

A continuación encontrará algunas causas de dolor de rodilla:

Afecciones médicas:

  • Artritis. Que incluye artritis reumatoidea, osteoartritis, lupus y gota.
  • Quiste de Baker. Una hinchazón llena de líquido localizada detrás de la rodilla que puede ocurrir con hinchazón (inflamación) por otras causas, como artritis.
  • Cánceres que pueden diseminarse a sus huesos o comenzar en estos.
  • Enfermedad de Osgood-Schlatter.
  • Infección en los huesos de la rodilla.
  • Infección en la articulación de la rodilla.

Lesiones y uso excesivo:

  • Bursitis. Inflamación a causa de presión repetitiva sobre la rodilla, como arrodillarse por períodos prolongados, sobrecarga o lesión.
  • Dislocación de la rótula.
  • Fractura de la rótula u otros huesos.
  • Síndrome de la banda iliotibial. Una lesión de la banda gruesa que va desde la cadera hasta la parte exterior de la rodilla.
  • Dolor en la parte frontal de la rodilla alrededor de la rótula.
  • Ruptura de ligamentos. Una lesión al ligamento cruzado anterior (LCA) o al ligamento colateral medio (LCM) que puede provocar sangrado en la rodilla, hinchazón o inestabilidad en la rodilla.
  • Desgarro del cartílago (una ruptura de meniscos). Dolor que se siente en la parte interior o exterior de la articulación de la rodilla.
  • Distensión muscular o esguinces. Lesiones menores en los ligamentos causados por torceduras súbitas o no naturales.

Las causas simples del dolor de rodilla frecuentemente se alivian por sí mismas cuando usted toma medidas para aliviar los síntomas. Si el dolor de rodilla es provocado por un accidente o una lesión, debe contactar a su proveedor de atención médica.

Si su dolor de rodilla acaba de comenzar y no es grave, usted puede:

  • Descansar y evitar actividades que causan el dolor. Evite poner peso en la rodilla.
  • Aplicar hielo, primero cada hora durante 15 minutos. Después del primer día, aplíquelo al menos 4 veces por día. Cúbrase la rodilla con una toalla antes de aplicar hielo. No se quede dormido mientras aplica el hielo. Puede dejarlo allí demasiado tiempo y sufrir una quemadura por frío.
  • Mantenga la rodilla elevada en la medida de lo posible para reducir la hinchazón.
  • Use un vendaje elástico o mangas elásticas, las cuales se pueden comprar en la mayoría de las farmacias. Esto puede reducir la hinchazón y brindar apoyo.
  • Tome ibuprofeno (Motrin) o naproxeno (Aleve) para dolor e hinchazón. El paracetamol o acetaminofén (Tylenol) puede ayudar a aliviar el dolor, pero no la hinchazón. Hable con su proveedor antes de tomar estos medicamentos si tiene problemas de salud, o si los ha tomado por más de un día o dos.
  • Duerma con una almohada por debajo o entre las rodillas.

Siga estos consejos generales para ayudar a aliviar y prevenir el dolor de rodilla:

  • Caliente siempre antes de hacer ejercicio y enfríe los músculos luego de terminar. Estire los músculos de la parte frontal de su muslo (cuádriceps) y la parte trasera de este (isquiotibiales).
  • Evite correr cuesta abajo: en lugar de eso baje caminando.
  • Monte en bicicleta o, mejor aun, nade en lugar de correr.
  • Reduzca la cantidad de ejercicio que hace.
  • Corra sobre una superficie lisa y suave, como un sendero, en lugar de hacerlo en el cemento o pavimento.
  • Baje de peso si tiene sobrepeso. Cada libra (0.5 kilogramo) de sobrepeso ejerce aproximadamente 5 libras (2.25 kilogramos) extras de presión sobre la rótula al bajar o subir escalas. Pídale ayuda al médico para bajar de peso.
  • Si usted tiene pies planos, pruebe plantillas de calzado especiales y soportes de arco (ortopédicos).
  • Verifique que sus zapatos para correr estén bien hechos, ajusten bien y tengan buena amortiguación.

Las medidas adicionales que deba tomar dependerán de la causa de su dolor de rodilla.

Cuándo contactar a un profesional médico

Consulte con su proveedor si:

  • No puede soportar peso en la rodilla.
  • Presenta un dolor intenso, incluso cuando no está soportando peso.
  • La rodilla se dobla, produce un chasquido o se bloquea.
  • Su rodilla aparece deforme o desfigurada.
  • No puede flexionar su rodilla o tiene dificultad para estirarla completamente.
  • Presenta fiebre, enrojecimiento o calor alrededor de la rodilla o mucha inflamación.
  • Tiene dolor, inflamación, entumecimiento, hormigueo o coloración azulada en la pantorrilla debajo de la rodilla adolorida.
  • Aún tiene dolor después de 3 días de tratamiento en el hogar.

¿Qué son?

El tendón es la estructura que conecta el músculo con el hueso, está formado por fibras de tejido conectivo agrupadas en fascículos y se encarga de transmitir la fuerza que generan los músculos a los huesos.

La patología de los tendones contempla los procesos que con o sin inflamación afectan a estas estructuras.

Distinguimos entre tendinitis, que es el proceso patológico del tendón que cursa con inflamación y tendinosis, que hace referencia a un proceso degenerativo y doloroso causado por problemas del propio tendón

Causas

La patología tendinosa de la rodilla es una de las principales responsables de las lesiones deportivas. Su origen es diverso y depende de la localización del tendón afectado y del tipo de deporte que se realice. De esta forma, las lesiones de los tendones del hombro son más frecuentes en deportes que se practican con los miembros superiores, como el balonmano, o los lanzamientos de atletismo, mientras que las lesiones de los tendones del pie son más frecuentes en corredores.

El origen de esta patología, en muchas ocasiones está relacionado con la sobreutilización de la articulación, el desarrollo muscular excesivo o la mala ejecución de los programas de entrenamiento. A veces tiene influencia también la existencia de micro traumatismos repetitivos. Puede aparecer progresivamente, o de forma brusca, debutando como una rotura en tejidos degenerados.

Síntomas

Dentro de la patología tendinosa de la rodilla, el síntoma más frecuente suele ser el dolor. A veces se acompaña de inflamación alrededor de la zona lesionada y crepitación. Esta sintomatología aumenta con la actividad, empeora por la noche y al levantarse por la mañana apareciendo también rigidez.

A veces, cuando las lesiones son de larga evolución, pueden aparecer cristales de calcio en el tendón, dando lugar a las denominadas tendinitis calcificantes.

Tratamiento

El tratamiento contempla desde el principio, el uso de antiinflamatorios, frío local y programas específicos de fisioterapia. Si todo esto no es efectivo, se planteará la posibilidad de realizar infiltraciones o tratamiento quirúrgico.

En la rodilla las lesiones ligamentosas más frecuentes son las del ligamento cruzado anterior (LCA) y el ligamento colateral interno (LLI). Las mujeres deportistas tienen entre dos y cuatro veces más riesgo de sufrir lesiones del LCA que los hombres a igualdad de nivel competitivo, edad y tiempo de exposición.

La rodilla es una articulación formada por tres huesos, la parte distal del fémur, la parte proximal de la tibia y la rótula, y estabilizada por cuatro ligamentos, lateral interno, lateral externo y dos cruzados, anterior y posterior. Esta distribución anatómica condiciona un solo eje de movimiento en flexión y extensión, e impide movimientos de lateralidad y rotación.

La estabilidad de la rodilla requiere del funcionamiento adecuado de cuatro ligamentos o estabilizadores primarios: Ligamento cruzado anterior (LCA), cruzado posterior (LCP), colateral interno (LLI) y colateral externo (LLE).

Lesión aguda

Tras una lesión aguda de los ligamentos producida principalmente por torsión o traumatismo, la sintomatología inmediatos es dolor e imposibilidad de caminar. A porteriori, tras la reducción de la inflamación de la rodilla, la sensación más frecuente es el fallo de la rodilla o “se me va” la rodilla, lo que nosotros llamamos inestabilidad. En ocasiones no es tan visible este síntoma y se manifiesta con sobrecarga o dolor de la rodilla tras esfuerzos de movimiento o cargas de peso.

En las lesiones del ligamento cruzado anterior el mecanismo lesional más frecuente es el giro brusco del cuerpo sobre la tibia produciendo un movimiento de rotación forzado en la rodilla. Muy habitualmente, esto tiene lugar en caídas del esquiador hacia atrás produciendo una rotación de la tibia sobre el fémur con la rodilla hiperflexionada y en lesiones en deportes de contacto con un impacto lateral o una mala pisada.

Las lesiones de los ligamentos pueden ser de 3 tipos:

  • Grado I: es una distensión o elongación del ligamento
  • Grado II: es una rotura parcial del ligamento
  • Grado III: es una rotura completa del ligamento

Lesión crónica

La lesión crónica de los ligamentos y por tanto la inestabilidad crónica articular pueden ser producidas por múltiples causas:

  • En ocasiones antiguos traumatismos en los que se lesionaron estructuras pero pudieron funcionar con normalidad durante cierto tiempo.
  • Cuando se realiza una resección meniscal por lesión del mismo, pasado el tiempo se producen inestabilidades en los ligamentos colaterales.
  • En deformaciones articulares por desgaste de la articulación (artrosis medial o lateral) o por lesiones oseas previas.

En situaciones de deficiencia o lesión de los ligamentos provocan que dicha inestabilidad aumente la posibilidad de sufrir roturas meniscales y producirse cambios degenerativos en el cartílago articular en esta misma situación.

En muchas ocasiones lo asemejamos a la rueda del coche la cual no esta alineada. El “traqueteo” que ello produce en la rueda hace que se estropeen antes los amortiguadores (meniscos) y la superficie de la rueda (cartílago).

Tratamiento de los ligamentos de la rodilla

Lesión Grado I – Distensión

En la situación de una elongación o distensión de los ligamentos (Grado I) el tratamiento que se realiza es habitualmente la proloterapia.

La proloterapia es la opción más conservadora de tratamiento en elongaciones o distensiones de los ligamentos

La utilización de dextrosa inyectada en los ligamentos laxos, mal cicatrizados o parcialmente lesionados produce un proceso de inflamación en dichas estructuras y favoreciendo una reacción celular (fibroblastos, células endoteliales, miofibroblastos) que forman nuevos vasos sanguíneos y finalmente van depositando colágeno. Este refuerzo de colágeno en la zona afectada favorece una remodelación estructural de los ligamentos, recuperando su capacidad de sosten y tensándolos.

Lesión Grado II – Rotura parcial

En la situación de la rotura parcial de los ligamentos (Grado II) se asocian las infiltraciones de plasma rico en plaquetas (PRP) células madre, en caso de ser amplia la rotura parcial, con la finalidad de crear tejido nuevo mediante estimulación previa. De esta forma creamos una nueva cicatrización del ligamento aportando estabilidad lateral a la rodilla.

Lesión Grado III – Rotura completa

El tratamiento de la lesión de una rotura de ligamentos (Grado III) es quirúrgico mediante una reparación del ligamento, valorndo previamente la estabilidad de la articulación.

En el caso de tener una inestabilidad de rodilla por una lesión de LCA, la opción es la reparación primaria del LCA. Por lo que generalmente se opta por la opción de la sustitución del LCA dañado por un injerto ligamentoso o tendinoso del mismo paciente, o de banco de tejidos. En dicha intervención utilizamos la aplicación de terapias celulares en la reparación o en el injerto para garantizar la mejor integración ósea del ligamento y disminuir el riesgo de fracaso de la cirugía. Además, si existen otras lesiones condrales (de los cartílagos) o de los meniscos se recomienda tratar los mismos con sesiones posteriores tras la intervención.

Si el paciente tuviera una rotura parcial o distensión del LCA acompañado de una estabilidad de la rodilla, las opciones pueden ser más conservadoras y por tanto no hacer falta llegar a una intervención.

El síndrome de la cintilla iliotibial es una lesión muy común y típica entre corredores que se manifiesta normalmente como un dolor en el lateral de la rodilla, justo por encima de la zona por donde la flexionas para correr.

Síntomas

El ‘Síndrome de fricción de la banda iliotibial’, más conocido como ‘Síndrome de la cintilla iliotibial’ o, en algunos casos, ‘Rodilla del corredor’ consiste en la irritación de la cara externa de la rodilla provocada por un rozamiento o fricción excesiva entre la banda iliotibial y el cóndilo femoral externo (una de las zonas inferiores del fémur).

Para que nos quede más claro, la cintilla iliotibial es una banda larga y fibrosa de tejido que va desde la parte superior de tu cadera (la cresta ilíaca) a la tibia proximal (la parte superior de la tibia). Esta cintilla se conecta con diversos músculos como el glúteo medio y mayor, los cuádriceps, el bíceps femoral y otras zonas como la rótula, el fémur y la tibia.

El principal síntoma que nota el corredor es un dolor punzante en la región externa de la rodilla que se hace más intenso cuando el pie golpea el suelo y la pierna se encuentra en extensión.

Este dolor se debe a la inflamación de la cintilla o banda iliotibial y a veces va acompañado de una molesta sensación de quemazón. La dolencia puede aparecer al poco tiempo de empezar tu entrenamiento (obligándote a parar) o también puedes notarla más intensamente al subir y bajar escaleras.

Causas

Como te hemos comentado, cuando corremos realizamos unos movimientos de flexo extensión de la rodilla haciendo que nuestra cintilla iliotibial se atrase y adelante con respecto al cóndilo externo, provocando un contacto entre ambos cuando nuestra rodilla se flexiona a unos 30 grados o más.

El rozamiento excesivo entre la cintilla y el lateral del fémur podría ser la causa de la irritación e inflamación de las fibras de la banda iliotibial y la causa del dolor. Se trata de una lesión que sufren del 1,6 al 12% de los corredores, aunque suelen ser personas predispuestas a esta dolencia debido a algunos factores.

Los factores intrínsecos serían aquellos asociados a la pronación del retropié, a la peculiaridad física de las ‘piernas arqueadas’ o genu varo, a la debilidad en aductores y abductores y a ciertas disimetrías. Estas razones podrían hacer que la cintilla iliotibial estuviera sometida a una mayor tensión y estuviera más predispuesta a sufrir esta lesión.

Otros factores extrínsecos podrían ser también la causa de esta dolencia, como la elección de un mal calzado, un excesivo kilometraje semanal, una mala técnica de carrera que alargase demasiado cada zancada o el entrenamiento frecuente en terrenos descendentes.

Tratamiento

Primero identifica el dolor e intenta reproducirlo incluso es estado de reposo. Siéntate con una pierna estirada, coloca el dedo pulgar donde te duele y presiona ligeramente. Si al flexionar la rodilla se reproduce el mismo dolor que sentías al correr es muy probable que tu cintilla iliotibial esté afectada.

Si tienes dudas o no sabes cuál es la gravedad de la situación, acude inmediatamente a tu médico deportivo para asegurarte de si padeces o no el síndrome de la cintilla iliotibial y, si es así, que tratamiento es más adecuado para ti.

Para curar bien tu lesión deberás seguir varias fases de recuperación. En la fase aguda (pocos días o una semana después de haber notado los primeros síntomas), tienes que dejar de correr y hacer reposo. La aplicación de hielo en la zona afectada varias veces al día y la ingestión de antiinflamatorios te ayudarán a controlar el dolor y a ir remitiéndolo.

Cuando pases a la fase subaguda (1 o 2 semanas después de los primeros síntomas) ya podrás reiniciar tu actividad física evitando que tu rodilla se flexione más de 30 grados realizando prácticas como la bicicleta o la natación. También será importante que realices ejercicios de rehabilitación enfocados a fortalecer tu cintilla iliotibial y otros músculos como los abductores de la cadera.

Si después de haber pasado por el reposo, los antiinflamatorios, el hielo y los ejercicios el dolor persiste más de uno o dos meses, es posible que te hayas quedado en una fase crónica. En estos casos deberás recurrir a tratamientos más complejos como las infiltraciones o la inyección de agente biológicos, que deben ser realizados por médicos deportivos especializados en la materia.

Prevención del Síndrome de la Cintilla Iliotibial

Un tratamiento preventivo será la clave para no padecer esta molesta lesión tan típica entre los corredores, especialmente para aquellas personas que pueden ser más propensas a padecerla.

¿Cómo podemos prevenir el Síndrome de la Cintilla Iliotibial?

  • Mejora la flexibilidad de la cintilla iliotibial con estiramientos después de tus entrenamientos
  • Evita correr sobre superficies duras como el asfalto
  • Corre con los pies lo más paralelos posibles, sin cruzar las piernas
  • Fortalece todo lo que puedas abductores, aductores y glúteos
  • Realiza zancadas más cortas, pero con mayor cadencia evitando que la rodilla que elevas no realice una flexión mayor a los 30 grados
  • Evita correr con demasiada frecuencia sobre terrenos descendentes

POSTQUIRÚRGICO

Qué es y qué fúncion tiene el ligamento cruzado anterior

El ligamento cruzado anterior (LCA) es un ligamento presente en la rodilla que se sitúa concretamente del fémur(cóndilo femoral externo, en su parte interna) hasta la tibia (zona preespinal, parte superior de la extremidad proximal de la tibia).

Entre sus funciones destacamos la de dar estabilidad a la articulación de la rodilla y también la de permitir que cuando estiramos la rodilla la tibia se desplace hacia anterior con respecto del fémur.

Porqué nos lesionamos el ligamento cruzado anterior de la rodilla

El mecanismo de lesión del LCA es cuando se produce una compresión de la rodilla cuando ésta se sitúa en posición de flexión y rotación externa (puede estar asociado en ocasiones a lesiones de otras partes como meniscos y ligamentos colaterales de rodilla).

En la fase aguda se producirá la inflamación fisiológica.

Habrá que realizar pruebas de imagen tipo Resonancia Magnética Nuclear (RMN) para comprobar el alcance de la lesión .

Una vez realizado ese paso se procederá a elegir el tratamiento más conveniente. Si el LCA está parcialmente roto y no se practica ningún tipo de deporte puede bastar con hacer tratamiento conservador para eliminar las molestiasoriginadas.

Si por otro lado, el alcance es mayor (rotura completa), habrá que plantearse la opción quirúrgica.

Entre los distintos tipos de intervenciones destacamos

  • HTH (Hueso-Tendón-Hueso): Se trataría de coger un trozo de un tendón procedente de nuestro cuerpo (Autoinjerto) o de un cadáver (Heteroinjerto), en concreto del músculo semitendinoso, recto interno o Tendón Rotuliano para proceder al injerto y sustituirlo por el dañado.
  • Plastias artificiales: Son las que menos se usan, por su coste elevado y sus posibles complicaciones.

Cómo podemos rehabilitar el ligamento anterior cruzado de rodilla

La rehabilitación del LCA es muy larga duradera. Es una de las peores lesiones que puede tener un deportista, que le puede dejar fuera de los terrenos de juego mínimos desde los 6 meses hasta los 10 meses aproximadamente, por ello es muy importante comenzar su rehabilitación de manera precoz pero cuidadosamente.

En las 2 primeras semanas el paciente permanecerá en reposo tomando antiinflamatorios, y poniéndose frío 3 veces al día durante 20 minutos. Para poder caminar en casa o pequeños pasos deberá utilizar ayuda de 2 muletas.

Pasadas las 2 semanas se suele iniciar la rehabilitación:

  • Se comenzará con un tratamiento de la cicatriz con un masaje suave con crema neutra, y si hay mucha adherencia  se suele usar Thiamucase, que aunque es un anticelulítico, tiene muy buenos efectos sobre las adherencias.
  • Se podrá realizar, con ayuda del fisioterapeuta,  ejercicios de fortalecimiento de cuádriceps (ya que se atrofia muy rápidamente) mediante contracciones isométricas. Este ejercicio será realizado todos los días de la siguiente manera: Tumbados en una camilla con las rodillas estiradas colocaremos debajo de la rodilla afectada un rulo o una toalla para poder ejercer fuerza sobre ella durante 5 segundos y relajas 3 segundos así hasta 10 veces. Descansaremos 1 minuto y volveremos a realizar las mismas repeticiones . En total podemos realizar unas 10 series.

Durante los primeros meses ejercicios específicos en piscina para acelerar la recuperación:

  • Ejercicios  de flexibilización de isquiotibiales protegiendo la plastia de la extensión completa.
  • Trabajo del arco articular con ejercicios de flexión y extensión de rodilla forzando poco a poco. El valor fisiológico de la flexión de rodilla suele ser de unos 135º,valores que habrá que ir recuperando poco a poco.

Más adelante seguiremos con:

  • Reeducación de la marcha con muletas hasta alcanzar el apoyo del peso corporal total hacia la quinta o sexta semana.
  • Potenciación de cuádriceps e isquiotibiales en banco de cuádriceps poniendo la resistencia en la parte proximal de la tibial para proteger la plastia.
  • Ejercicios de propiocepción para dar estabilidad a la rodilla. Podemos trabajar sobre un Dynair o un bosu realizando el ejercicio con la rodilla ligeramente flexionada. Aguantaremos 1 minuto arriba y descansaremos otro minuto. Haremos un total de 10 repeticiones. Posteriormente se puede hacer variantes a este ejercicio para dificultarlo más.

El fisioterapeuta podrá aplicar técnicas como: Vendaje Neuromuscular, Ultrasonidos, cinesiterapia y masajes para acelerar la recuperación.

La lesión de menisco es junto con la rotura de ligamentos cruzados, la lesión de rodilla más habitual y una de las lesiones más comunes del deporte, sobre todo en deportes de contacto como el fútbol, rugby o baloncesto. Estas roturas de menisco son tratadas en la mayoría de casos mediante la operación de menisco por artroscopia de rodilla. En otros casos, es posible llevar a cabo la recuperación del menisco mediante un tratamiento conservador, aunque esto solo es posible en los casos en que la rotura es de un tamaño menor y en la zona vascularizada (con irrigación sanguínea) del menisco, ya que tiene mayor capacidad de regeneración que el resto del menisco.

La artroscopia de rodilla permite al cirujano llevar a cabo la reparación del menisco dañado sin necesidad de abrir la articulación, sino que hace uso de un instrumento quirúrgico denominado artroscopio que le permite ver el interior de la rodilla en un monitor mientras repara el menisco desde el exterior haciendo uso de un instrumental quirúrgico flexible diseñado para este tipo de intervenciones. Hoy en día la gran mayoría de las operaciones de menisco, así como las de ligamentos cruzados, se realizan utilizando esta técnica quirúrgica de mínima invasión.

Esta técnica de mínima invasión, permite reducir el tiempo de recuperación tras la operación de meniscoya que las heridas quirúrgicas son mínimas, pudiendo iniciarse la rehabilitación de la rodilla de forma mucho más temprana al no haber peligro de abrirse los puntos (la cirugía se realiza con entre 3 y 4 mini-incisiones en los laterales de la rodilla).

Además del uso de la artroscopia de rodilla o no para la operación de menisco, existen otros factores determinantes en el tiempo de recuperación tras la reparación meniscal. A continuación mencionamos algunos de ellos:

Factores que influyen en el tiempo de recuperación tras una operación de menisco

Tipo de lesión de menisco

Existen varios tipos de lesiones de menisco, variando según la intensidad y gravedad de la misma. Esto estará directamente relacionado con el tiempo de recuperación tras la operación de menisco ya que en el caso de que sea una lesión parameniscal, la cuál es de menor intensidad y la rotura es menor, es posible incluso llevar a cabo un tratamiento conservador y evitar la cirugía.

Por otro lado, si se trata de una rotura de menisco, ya sea del interno o del externo, la cirugía es inevitable. En este caso, existen varios tipos de rotura de menisco (en cuello de botella, pico de loro, etc.) que determinarán el tipo de reparación necesaria para el menisco e influirán en el tiempo de recuperación postoperatorio.

Tipo de reparación de menisco

Como decíamos, existen varios tipos de lesiones meniscales y a su vez varias técnicas de reparación de menisco. El uso de una técnica u otra depende en gran medida del tipo de lesión, pero también en el tipo de paciente y su forma de vida. Las dos técnicas más comunes para la operación de menisco son la meniscectomía parcial y la sutura meniscal:

  • Meniscectomía parcial: La meniscectomía parcial para la reparación del menisco consiste en la extirpación de parte del menisco dañado, principalmente si la rotura se ha producido en el borde libre del menisco. La meniscectomía total hace años que se dejó de hacer ya que se comprobó que aceleraba la aparición de artrosis de rodilla en los pacientes debido al desgaste del cartílago de fémur y tibia. Si se hace uso de esta técnica, el tiempo de recuperación es menor, ya que el paciente puede apoyar el pie desde el primer día, aunque se recomienda reposar una semana. Esta intervención se suele realizar en pacientes adultos con roturas degenerativas, pues en jóvenes se intenta mantener la mayor cantidad de menisco posible.
  • Sutura meniscal: La sutura meniscal es la intervención más recomendable siempre que se produzca una rotura de menisco, sobre todo si se trata de un paciente joven o deportista. Esta técnica consiste en suturar la zona afectada para favorecer su regeneración y mantener la máxima cantidad de menisco posible. En este caso, el tiempo de recuperación es mayor, teniendo que permanecer aproximadamente 3 semanas sin apoyas la pierna, pero es la que tiene mejores resultados a largo plazo. La recuperación total y la vuelta al deporte se puede producir al cabo de 4 meses, siempre y cuando se realice una rehabilitación intensa.

La rehabilitación tras la operación de menisco

La rehabilitación de menisco es quizá la parte más determinante para reducir el tiempo de recuperación de la operación de menisco así como garantizar el mayor índice de éxito de la intervención.

Es importante iniciar la rehabilitación, ya sea con los ejercicios indicados por el cirujano o acudiendo a un fisioterapeuta, lo antes posible para evitar la pérdida de masa muscular en la pierna, favorecer la irrigación sanguínea hacia la articulación y fortaleciendo la rodilla para evitar que el menisco sufra todo el peso del cuerpo en el menisco.

Si la rehabilitación se realiza de forma correcta y con la intensidad adecuada, es normal que el paciente tarde entre 2 y 4 meses en poder recuperar el uso funcional completo de la articulación.

¿Cuánto tiempo de recuperación se necesita antes de volver a practicar deporte tras la operación de menisco?

El tiempo de recuperación tras la operación de menisco variará dependiendo de los factores mencionados anteriormente, aunque en estos casos el factor más determinante es la intensidad de la rehabilitación llevada a cabo por el paciente. Es común que en pacientes jóvenes con rotura de menisco, si la rehabilitación se realiza correctamente, puedan volver a practicar deporte a los 3 meses, aunque ello dependerá de cada caso en particular y de sus condiciones personales.

Los meniscos (del griego menískos, ‘lunita’) son láminas fibrocartilaginosas en forma de semiluna situadas entre los huesos de ciertas articulaciones (clavícula, costillas, muñeca, mandíbula y rodilla principalmente) como piezas de ajuste articular.

En el caso de la rodilla hay un menisco en la parte interna y otro en la parte externa. Se encuentran adheridos justo al borde del platillo tibial aumentando así la superficie articular entre el fémur y la tibia, favoreciendo la movilidad de la rodilla.

El menisco interno tiene forma semilunar, más abierto que el externo que es casi circular, y es el que se rompe con mayor frecuencia porque está unido a la cápsula articular y tiene menor libertad de movimientos que el menisco externo.

Al no ser anillos cerrados, los extremos o cuernos de cada menisco quedan uno delante (cuerno anterior) y otro detrás (cuerno posterior) al sentido de la rodilla.

Función de los meniscos

Su función es la de estabilizar la articulación y amortiguar el rozamiento entre las superficies óseas, evitando el desgaste del cartílago articular del hueso.

Tipo de lesiones del menisco

Las disecciones o roturas de los meniscos pueden ser degenerativas o traumáticas. También son lesiones frecuentes de la práctica deportiva por giros violentos de la rodilla.

Dependiendo de si la rotura es completa o incompleta, esta dará mayor o menor limitación funcional y condicionará el tiempo de recuperación tras la operación.

El quiste meniscal se asocia generalmente a una rotura horizontal en la que el centro del menisco va degenerando y termina expulsando el contenido hacia el lateral formando el quiste.

Tratamiento de la rotura de menisco

De entrada, hay que tratar el dolor y la inflamación y se recomienda mantener la rodilla en reposo y andar con muletas. Pero si el bloqueo de la rodilla es muy importante, puede indicarse la cirugía de inicio.

Recuperación tras la operación de menisco

Tras la meniscectomía parcial se puede apoyar el pie desde el primer día, aunque se recomienda una semana de reposo relativo y rehabilitación posterior. En mes o mes y medio se suele poder realizar vida normal.

Tras la sutura meniscal se debe permanecer 3 semanas sin apoyar la pierna. Pasado ese tiempo se inician el apoyo y la rehabilitación, que puede prolongarse durante varios meses.

Habitualmente, en la cirugía se realiza primero una artroscopia para evaluar el estado articular y asociar los tratamientos que correspondan a nivel intraarticular (tratamientos meniscales, del cartílago, reconstrucción ligamentaria, etc).

Lo más frecuente es la corrección de las deformidades en varo de la extremidad, para lo que se realiza la osteotomía a nivel tibial. Éstas pueden ser osteotomías de adición (se agrega una cuña en la parte medial de la tibia) o de sustracción (se reseca una cuña de la parte lateral de la tibia). La elección de una técnica u otra depende de las características de la tibia proximal, la edad del paciente, la altura rotuliana y algunos otros factores que se evalúan en cada caso particular.

Rehabilitación

El proceso de rehabilitación dependerá de la técnica que se haya realizado, variando así las opciones de cargar el peso del cuerpo las primeras semanas. En términos generales, el paciente comienza con ejercicios de activación muscular y recuperación de la movilidad desde el primer día del postoperatorio, siendo el tiempo estimado de internación entre 48 y 72 horas.

Las muletas se utilizan entre 4 y 8 semanas dependiendo de cada caso en particular y la mejoría del paciente comienza a ser significativa después del tercer mes.

El cartílago articular constituye un tejido altamente especializado que proporciona una interfaz dinámica a las articulaciones. El cartílago articular recubre los extremos articulares de los huesos de las articulaciones.

El cartílago es avascular, aneural, alinfática y posee una gran capacidad para resistir, distribuir y transmitir las fuerzas de compresión y de cizallamiento a las que se someten las articulaciones durante la vida diaria o el deporte, debido a su especial viscoelasticidad y sus propiedades únicas.
La superficie de contacto articular es lisa en cada extremo y, además de las propiedades de baja fricción del cartílago, se encuentra perfectamente lubricada, lo cual reduce el natural rozamiento entre superficies.

Las propiedades únicas del cartílago de la rodilla tienen muchas ventajas pero también suponen inconvenientes: ante una lesión traumática o degenerativa, el cartílago tiene escasa o nula capacidad de reparación, lo que predispone a la articulación afectada a un proceso degenerativo (artrosis) cuya consecuencia final sea el dolor y la pérdida de función articular.

En los últimos tiempos, la investigación básica en Ortopedia relacionada con el cartílago de la rodilla va encaminada a estudiar los mecanismos básicos que gobiernan la formación, el mantenimiento y la destrucción de dicho tejido articular.

Ante la dificultad de reparación de las lesiones del cartílago la prevención de su deterioro y el tratamiento son dos líneas paralelas de investigación.El tratamiento de las lesiones deportivas condrales en los pacientes jóvenes, se ha intentado llevar a cabo mediante diferentes procedimientos, desde los más simples a los más complejos, buscando la reparación de la lesión traumatológica y restaurando la superficie articular con un tejido igual al normal o de características similares al cartílago. Los resultados no siempre han sido exitosos y con frecuencia el tejido de reparación tiene propiedades biomecánicas y estructurales diferentes, lo que, sin duda y a la larga, determina la erosión y degeneración articular.

La mayor parte de las lesiones del cartílago se localizan en la zona de mayor carga de la rodilla, el cóndilo femoral medial o interno. Es relativamente frecuente que se asocie a otras lesiones deportivas como las meniscales o las del ligamento cruzado anterior.

Diagnóstico de las lesiones del cartílago de la rodilla

El estudio con radiografía debe ser la técnica a realizar en primer lugar para el diagnóstico de las lesiones traumatológicas de la rodilla.
Las telerradiografías nos permitirán identificar alteraciones del eje de las piernas que hayan favorecido o puedan comprometer la reparación de la lesión o el resultado de nuestro tratamiento.

Sin embargo, no es fácil reconocer la presencia de una lesión de este tipo en ellas. La prueba más sensible y específica es la resonancia magnética. En ellas podremos valorar, no sólo el estado del cartílago articular de la rodilla, sino que se pueden apreciar si hay lesiones asociadas. Lo más frecuente es encontrar una lesión a modo de úlcera que deja al descubierto el hueso desnudo que hay debajo del cartílago.

Tratamiento de las lesiones del cartílago de la rodilla

El concepto de reparación hoy en día ha cambiado; se busca conseguir un tejido que estructural, funcional e histoquímicamente sea idéntico al cartílago articular que sustituye, reduciendo de este modo, la incidencia y prevalencia de lesiones traumatológicas degenerativas, con el paso de los años, en pacientes jóvenes.

Este nuevo tejido debería integrarse de forma perfecta con los tejidos vecinos dentro de la articulación de la rodilla,  consiguiendo restaurar la superficie de fricción articular, que debe ser prácticamente lisa y sin roce alguno.

Durante las últimas décadas se ha desarrollado diversos procedimientos quirúrgicos destinados a reparar las lesiones del cartílago. La utilización de condrocitos y otras células, combinadas con el desarrollo de nuevas terapias biológicas, como es la ingeniería de tejidos y la terapia génica, pueden hacer que en un futuro a corto o medio plazo, se podría llegar a la regeneración definitiva de las lesiones del cartílago de la rodilla.

Sin embargo, se sabe que las lesiones de todo el espesor del cartílago articular o las lesiones difusas del cartílago de una articulación, aún hoy día tienen poca capacidad de regeneración con las técnicas actuales, por lo que sigue siendo fundamental la investigación en la prevención.

Técnicas de Reparación de lesiones traumatológicas de la Rodilla
Múltiples técnicas se han desarrollado para intentar solucionar las lesiones de cartílago.