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Más consejos para prevenir lesiones de rodilla

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Las rodillas son las articulaciones que más acusan el paso del tiempo y el maltrato al que a menudo les sometemos. Cuando, fruto del desgaste, la funcionalidad se ve comprometida o el dolor se hace difícil de soportar, no queda más remedio que recurrir a una prótesis. Cada año se colocan en España más de 55.000, según las cifras oficiales. Obviamente, en 2020 la pandemia redujo notablemente esta cifra.

La longevidad se encargará de aumentar esa cifra, ya que la edad es un elemento absolutamente determinante en esta cuestión. La cirugía ortopédica ha avanzado mucho en las últimas décadas y los resultados de este tipo de intervenciones son, por lo general, excelentes. El paciente inicia la recuperación a las 24 horas de la operación y a los dos o tres días ya está en su domicilio. Tras unas semanas moviéndose con la ayuda de una muleta, es capaz de volver a caminar con normalidad.

A pesar de los buenos resultados que ofrecen las prótesis, lo mejor que podemos hacer por nuestras rodillas es tratar de preservarlas. Siguiendo una serie de sencillos consejos y realizando algunos ejercicios conseguiremos que estas articulaciones se conserven en buenas condiciones y nos acompañen más años sin sufrir dolores y sin comprometer nuestra movilidad.

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Peso y calzado

Evitar los kilos de más y vigilar las rodillas y los pies

La primera medida que debemos tomar para velar por el bienestar de las rodillas es no sobrecargarlas. Cuando menos peso soporten, mejor. Es una razón más para eludir el sobrepeso. Cada kilo que más provoca un esfuerzo adicional en la articulación y agrava el desgaste. A medida que cumplimos años hemos de extremar el control del peso para el provenir de nuestras rodillas.

El segundo punto que hemos de tener muy presente es prestar atención a las rodillas. Ante cualquier molestia, hinchazón o chasquidos es importante que acudamos al médico para una exploración más a fondo. Por supuesto, ante la aparición de cualquiera de estos síntomas hemos de descansar todo lo posible. Dejar de hacer deporte, caminar lo imprescindible y aplicar hielo en la zona. Mantener la rodilla elevada nos ayudará a reducir la inflamación.

Otro punto relevante es la elección del calzado. No se trata de una cuestión menor y merece que le concedamos la importancia que tiene, especialmente si practicamos deporte y sometemos a las articulaciones a continuos impactos, como es el caso de los runners. La clave de esta elección tiene que ver con la pisada, con la manera en la que apoyamos el pie en el suelo cuando nos desplazamos.

En función de este criterio existen tres modelos de pisada que nos convierte en: pronador, supinador o neutro. El primer caso hace referencia a las personas que corren con las piernas muy juntas; el segundo, es el caso contrario, y tiene como consecuencia que apoyamos la parte externa del pie; y, por último, el modelo neutro, el más equilibrado, en el que la parte interna y externa del pie apoyan por igual.

Una vez identificada nuestra pisada, podemos elegir el calzado que mejor se adapta a ella, e incluso un especialista podrá indicarnos si es necesario que utilicemos plantillas. El objetivo es impedir que un desequilibrio en la manera en la que apoyamos el pie puede afectar a nuestra postura y a cómo nos movemos. La consecuencia seria, de nuevo, una sobrecarga sobre nuestras rodillas.

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El ejercicio ayuda

Ganar estabilidad y fuerza son de gran ayuda

El ejercicio es un aliado para nuestras articulaciones en general, aunque también puede ser un enemigo si nos excedemos o no tomamos las precauciones oportunas. Es el caso del running y las rodillas mantienen una relación difícil, como todos los deportes en los que haya impacto.

Es importante que los aficionados a correr tengan especial cuidado con su calzado, con el calentamiento y también con la dureza de la superficie sobre la que practican su deporte. Y, por supuesto, estar muy atentos a las señales que emite su rodilla.No obstante, la actividad física es positiva para las articulaciones. Mantenernos en movimiento es fundamental por diversas razones que afectan a nuestro bienestar.

Hay tres tipos de ejercicios que podemos hacer para preservar la salud de las rodillas. Persiguen fortalecer la musculatura de la zona. Son los siguientes:

Equilibrio: Flexiones una pierna y mantengamos el equilibrio con la otra. Lo ideal es repetir este ejercicio diez veces con cada pierna. Es preferible que utilicemos una alfombrilla de goma espuma o una superficie blanda.

Fortaleza: Coloca una banda elástica en el pie y sujeta el otro extremo con las manos. Flexionamos la rodilla sin superar los 90º y la extendemos. Repetimos diez veces con cada pierna.

Isométricos. Consiste en contraer los músculos de las piernas sin estar en movimiento. Los podemos hacer sentados o incluso estirados. Una opción es estirar la pierna y tensionar los músculos como si tratásemos de marcarlos. Otra alternativa requiere que estemos sentados y consiste en levantar las piernas de modo que no toquen el suelo, con las rodillas rectas y contraer los músculos durante 10 segundos. Relajamos brevemente y repetimos. Podemos hacer un par de series dos veces al día.

En Juan Candau | Clínica de la Rodilla ofrecemos siempre un completo diagnóstico de calidad, trato cercano con el paciente, flexibilidad de citas y horario amplio, servicio de consulta y asesoramiento, y nos involucrados en el tratamiento siempre personalizado.

 

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